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El Murciélago DJ de Halloween

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Portada de El Murciélago DJ de Halloween
5-6 años 3 min

El Murciélago DJ de Halloween

Una noche de ronquidos y ritmos inesperados

Halloween humor música noche
Un murciélago gruñón intenta dormir plácidamente en su campanario.

El Murciélago Gruñón vivía en el campanario más alto del pueblo, y su único deseo en la vida era dormir largas y oscuras siestas colgado boca abajo, en silencio absoluto. Soñaba con la quietud, con un ¡SSSSSSSHHH! que durara toda la noche. ¡Pero la víspera de Halloween era su peor pesadilla! La anticipaba con un escalofrío en las alas, pues sabía que el silencio se esfumaría como por arte de magia.

El murciélago se queja por el ruido de la fiesta de Halloween en la plaza.

Y justo como lo había imaginado, el campanario se llenó de luces anaranjadas y moradas, de risas alegres de niños disfrazados, y de ruidos por doquier. ¡BUUUUU! gritaban unos, mientras otros exclamaban ¡TRICK OR TREAT! El Murciélago Gruñón no podía pegar ojo. Se revolvía, se tapaba las orejas con las alas, y de tanto quejarse, empezó a soltar pequeños ¡ÑIIIIIIII! gruñones, que rebotaban por todas partes.

Los quejidos del murciélago se convierten en una melodía mágica de campanas.

Pero, ¡sorpresa! Sus ¡ÑIIIIIIII! gruñones, en lugar de sonar a quejas, rebotaron en las viejas y brillantes campanas, y ¡sonaban como una música de órgano de circo! ¡Ding-dong-ñiiiiii-plim! hacían las campanas con cada quejido. Los niños de abajo, que decoraban la plaza con telarañas de algodón y calabazas sonrientes, empezaron a mover sus pies y a bailar al ritmo de los ruidos gruñones del murciélago, pensando que era la música mágica de Halloween.

El murciélago DJ ríe alegremente mientras los niños bailan sin parar.

Murciélago Gruñón, sin quererlo, se convirtió en el DJ de la fiesta. Cada ¡ÑIIIIIIII! que soltaba, se convertía en una nota musical que hacía bailar a todos. Aunque no pegó ojo en toda la noche, las cosquillas que sentía en sus alas al ver a los niños reír y danzar, ¡le hicieron reír por primera vez! Su risa era suave, pero llena de alegría, y se mezclaba con la música de las campanas, haciendo de aquella víspera de Halloween la más disparatada y feliz de todas.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?