El zorrito Juguetón se despertó con el sol. ¡Qué día tan bonito para jugar!
Su cola, muy esponjosa, se agitaba de pura alegría. Corrió entre los arbustos, sintiendo el aire fresco. —¿A dónde me llevará la mañana de hoy? —pensó Juguetón.
Un día lleno de sorpresas y diversión en el bosque.
El zorrito Juguetón se despertó con el sol. ¡Qué día tan bonito para jugar!
Su cola, muy esponjosa, se agitaba de pura alegría. Corrió entre los arbustos, sintiendo el aire fresco. —¿A dónde me llevará la mañana de hoy? —pensó Juguetón.
De repente, un olor suave y dulce llamó su atención. ¡Era el rastro de una mariposa!
Juguetón bajó su naricita a la hierba mojada. —¿Dónde estás, amiguita? —murmuró, moviendo su cola con curiosidad.
¡Puf! Sin querer, tropezó y rodó por la hierba. Su suave pelaje se mojó con el rocío.
—¡Jujuju! —rió Juguetón, mientras las gotitas frescas le hacían cosquillas.
Se sacudió con fuerza, haciendo volar las gotitas de agua. Su cola esponjosa rebotó como un resorte, ¡PUM-PUM-PUM!
—¡Esta mañana está llena de sorpresas! —dijo Juguetón, listo para descubrir más juegos en el bosque.
¿Qué aventura leemos ahora?
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