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El Concierto del Viento Amigo

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7 años 3 min

El Concierto del Viento Amigo

Un aleteo de gratitud y amistad en el bosque.

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Plumitas, un búho bebé, aletea sus alas en un árbol, haciendo que las hojas susurren.

Plumitas, un búho bebé muy curioso, vive en la copa de un árbol grande y antiguo en el bosque. Apenas sabe volar, pero ha descubierto un secreto ¡fantástico!: al mover sus pequeñas alas muy rápido, ¡puede crear pequeñas ráfagas de viento! ¡Fli-fli-flap! Hacen que las hojas del árbol ¡shhh-shhh-shhh! hablen, ¡sí, hablen de verdad!

Las hojas le susurran dulces secretos: «¡Un amigo se acerca, se acerca!» o «¡Una fruta madura, brillante, muy cerca!». Plumitas se siente súper afortunado con este poder. Siempre sabe cuándo su amigo Tito, la ardilla, viene a jugar, o dónde encontrar las bayas más dulces. ¿No es maravilloso tener amigos que te avisan de todo con un suave ¡shhh-shhh-shhh!?

Plumitas, el búho bebé, está triste porque las hojas del árbol están en silencio.

Pero un día, ¡oh, qué sorpresa! Plumitas quiere saber dónde está Tito. Flaps sus alas, ¡uno, dos, tres! ¡Con todas sus fuerzas! ¡Fli-fli-flap! Pero las hojas, ¡ay, las hojas! Están ¡mudas, mudas, mudas! No hay ¡shhh-shhh-shhh! No hay viento. ¿Qué pasa? ¿Por qué no hablan? Plumitas lo intenta una y otra vez.

Sus alas se sienten pesadas, pesadas, y un poco cansadas. ¡Puf, puf! No escucha nada sobre Tito, ni sobre las moras jugosas. Se siente un poco solo, ¿las hojas se han enfadado con él? ¿O es que el bosque ha olvidado cómo soplar? Plumitas frunce el ceño, muy preocupado.

Plumitas y Tito la ardilla comparten bayas en el árbol, con hojas susurrantes alrededor.

De repente, una brisa suave y silenciosa (que no es suya) recorre las ramas. Las hojas ¡shhh-shhh-shhh! cantan una melodía alegre. —"¡Plumitas! ¡Qué bueno verte!", exclama Tito, apareciendo con una cesta de bayas. —"¡Yo te busqué con mi viento, pero no te encontraba!", dice Plumitas. Tito le explica que a veces el viento del bosque es un amigo más grande. Plumitas sonríe. Se da cuenta de que no solo sus alas son importantes. A veces, el bosque mismo, con su viento, y los amigos, con su presencia, son regalos. Da las gracias a Tito y a las hojas, sintiendo una gran gratitud en su corazón por toda la amistad que lo rodea. ¡Qué concierto tan especial!

¡Qué cuento tan bonito!

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