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El Brillo Mágico de Copito

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Portada de El Brillo Mágico de Copito
5-6 años 3 min

El Brillo Mágico de Copito

La luz de un pequeño copo une las historias de todos.

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Copito, un copo de nieve, aterriza suavemente en un castillo de hielo que empieza a brillar.

Yo soy Copito, un pequeño copo de nieve con un gran secreto: ¡no quiero derretirme! Me encanta flotar y ver el mundo. Hoy, suave, suave, suave caigo hacia un jardín brillante. Parece un lugar mágico, lleno de esculturas de hielo que brillan como pequeños cristales. Cada figura es única, como un sueño congelado esperando.

Con un suspiro de alivio, me poso delicadamente sobre una de ellas: un castillo de hielo alto y majestuoso. ¡Qué sorpresa! No me derrito. Al contrario, siento un calorcito suave y un brillo especial empieza a salir de mí, como una pequeña estrella que parpadea. Mi brillo se extiende por el castillo. —¡Qué maravilla! —pienso—. ¿A qué figura quieres que visite primero con mi luz mágica?

Copito, el copo de nieve, conecta un castillo de hielo azul y un perrito de hielo blanco con su luz.

Mi luz toca el castillo y, ¡oh!, escucho una vocecita dulce. Es el castillo que me cuenta: —Yo soy el fuerte de Leo. Él me construyó con mucho amor para guardar sus tesoros. Esta es la uno de las historias que mi magia revela. El castillo de Leo brilla con un azul profundo, lleno de susurros de risas.

Luego, mi brillo se desliza hasta un perrito de hielo, con orejas puntiagudas y una cola juguetona. Mi luz lo envuelve y él me "habla" con ladridos suaves: —Yo soy Fido, el amigo leal de Sofía. Ella me hizo para que siempre tuviera alguien con quien jugar en la nieve. ¡Qué ternura! Esta es la dos de las historias, y Fido ahora brilla con un blanco puro, tan suave como la lana.

Todas las esculturas de hielo en el jardín, incluyendo un castillo, un perrito y una flor, brillan juntas con la luz de Copito, el copo de nieve.

Finalmente, mi brillo llega a una flor de hielo, con pétalos delicados y un tallo curvado. La flor susurra: —Yo soy la flor de Amara. Ella me creó para que el jardín siempre tuviera alegría y color, incluso en invierno. Esta es la tres de las historias. Y entonces, ¡puff!, todas las esculturas, el castillo, el perrito, la flor, brillan juntas, conectadas por mi luz, uniendo a todos los niños en un gran y feliz jardín de sueños helados. ¡Soy el copito más feliz del mundo!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?