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El Botón Saborín y los Dulces…

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El Botón Saborín y los Dulces Secretos

Un pequeño botón descubre la magia más deliciosa del bosque.

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Botón Saborín, un botón brillante, perdido entre hojas de otoño.

Botón Saborín era un pequeño botón brillante, tan redondo como una luna de juguete, que se había caído de la capa de un mago muy distraído. Allí estaba, solito, entre las hojas crujientes del bosque en la víspera de Halloween. El aire fresco y perfumado a tierra y hojas caídas lo hacía sentir aún más pequeño. Su único truco era cambiar de color al tacto, ¡pero qué aburrido! Él deseaba, con todo su pequeño ser, encontrar su capa y ser útil otra vez, como antes, pero se sentía perdido entre las ramas y las sombras danzantes.

Un osezno asustado choca con Botón Saborín, que se vuelve color caramelo.

Un día, mientras rodaba sin rumbo sobre la alfombra de hojas, Botón Saborín pasó por encima de una mora mágica, ¡una de esas que brillan con luz propia! Sintió un cosquilleo y, sin saber cómo, absorbió su dulzura. Poco después, un pequeño osezno asustado, con los ojos grandes de miedo, corría por el bosque y, ¡zas!, chocó con él. Al tocarlo, ¡oh, qué sorpresa!, Botón Saborín se puso de un brillante color caramelo y el osezno sintió un repentino y cálido sabor a galleta recién horneada en su boquita. ¡Mmm! El miedo del osezno se esfumó, dejando paso a una suave calma.

Un conejito triste toca el botón y sonríe al probar un sabor a fresa.

Al poco rato, un conejito de largas orejas, que estaba triste porque había perdido su zanahoria favorita, se acercó despacio. Con su naricita temblorosa, tocó a Botón Saborín. ¡Y de nuevo la magia! El botón se volvió de un rojo intenso, como una fresa madura, y el conejito, ¡oh, qué sabor tan delicioso!, sintió en su lengua el dulzor jugoso de una fresa recién cogida. Su tristeza se convirtió en una alegre sonrisa. Botón Saborín, con cada toque, sentía cómo una nueva y maravillosa magia florecía dentro de él.

Botón Saborín rodeado de animales felices, encontrando su propósito.

Desde aquel día, Botón Saborín se convirtió en la 'moneda de sabores' del bosque. Los animalitos sabían que, si estaban asustados, tristes o simplemente necesitaban un poco de alegría, podían acercarse a él. Él les daba un saborcito a galleta caliente, a fresa jugosa o a cualquier otra delicia que sus corazones necesitaran, levantándoles el ánimo y haciéndoles sentir mejor. Botón Saborín, que antes solo quería volver a su capa, descubrió que su nueva magia de sabores era mucho, ¡mucho más reconfortante y maravillosa que cualquier hechizo de mago!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?