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El Abrigo de Luz de Remiendo

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Portada de El Abrigo de Luz de Remiendo
4-6 años 3 min

El Abrigo de Luz de Remiendo

Una aventura mágica en la víspera de Halloween

Halloween magia animales
Ratoncito Remiendo con su abrigo de hojas, listo para su aventura en el jardín otoñal.

En la dulce víspera de Halloween, Ratoncito Remiendo, con su abrigo hecho de retales de hojas secas de mil colores, tenía una misión muy importante. Quería encontrar la calabaza más grande del jardín para que todos sus amigos ratones pudieran acurrucarse dentro y contar historias de 'miedo' inofensivo. Pero el vasto jardín se extendía como un laberinto, lleno de sombras largas y susurros de viento otoñal.

Ratoncito Remiendo perdido en el laberinto del jardín, con el viento haciendo crujir su abrigo.

Ratoncito Remiendo se adentró en el laberinto de arbustos y hojas crujientes. Buscó por aquí, buscó por allá, su pequeña nariz olfateando el dulce aroma del otoño, pero la calabaza gigante no aparecía. Un escalofrío de desesperación le recorrió. El viento, juguetón, sopló fuerte y su abrigo de retales, con sus mil colores, hizo un suave y rítmico crujido: crish-crash, crish-crash.

Ratoncito Remiendo asombrado por las luciérnagas que le guían hacia la calabaza.

¡Oh, maravilla! El suave sonido rítmico de su abrigo, como una pequeña canción, atrajo a una bandada de luciérnagas curiosas. Fascinadas por el ratoncito y su capa danzarina, las pequeñas luces comenzaron a revolotear. Primero, una. Luego, dos. ¡Pronto, muchas! Con sus cuerpecitos brillantes, las luciérnagas zumbaban y volaban en círculos luminosos, ¡justo sobre la calabaza más grande que Remiendo había visto jamás!

Ratoncito Remiendo y sus amigos dentro de la calabaza, iluminados por las luciérnagas.

Ratoncito Remiendo corrió emocionado y, con sus amigos que ya esperaban, se acurrucaron dentro de la calabaza, que era tan grande y acogedora. ¡Era el escondite perfecto! Las luciérnagas, contentas con su nueva compañía, se quedaron para alumbrar la fiesta con su brillo danzarín, haciendo bailar los colores del abrigo de Remiendo y llenando el aire de risas y suaves historias de Halloween. La calabaza brillaba con una calidez mágica.

¡Qué cuento tan bonito!

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