S

Charquito y las Nubes Cantarinas

1/5
Portada de Charquito y las Nubes Cantarinas
5-6 años 4 min

Charquito y las Nubes Cantarinas

Descubriendo que la amistad es escuchar con el corazón

amistad descubrimiento cómico circular aves
Charquito la bota intenta hacer polvo para un gorrión.

Charquito, una bota de lluvia solitaria, siempre espera en un rincón del porche. Yo soy Charquito, y mi mayor deseo es tener un amigo. Pero, ¿cómo puede una bota hacer amigos? Un día, ¡zas!, un pequeño y piquetero gorrión se posa en mi borde. Siento un cosquilleo, y ¡puf!, una suave nube de vapor sale de mí. Muestra lo que piensa el gorrión: —¡Un baño de polvo! ¡Un buen baño de polvo para mis alas!— Yo, Charquito, intento moverme, mover mis pobres patitas de goma, para hacer un poquito de polvo, pero solo consigo un ¡ñiiiiiic! silencioso. El gorrión me mira, inclina su cabecita y se va volando. «¿Será que mi bota no es una buena anfitriona? Hmm... ¡Qué lío de calcetín!»

Al poco rato, un regordete y ruidoso pichón aterriza con un ¡plof! en mi suela. ¡Otro cosquilleo! Otra nube de vapor: —¡Un nido calentito! ¡Un nido calentito para mis huevos imaginarios!— Yo, Charquito, me esfuerzo, me inflo y me desinflo, intentando parecer un nido mullido. Pero solo logro un ¡pfffff! de aire. El pichón me mira con ojos redondos, como diciendo "¡qué bota tan rara!", y se va volando, cruzando el cielo. «¿Será que mi bota no es una buena anfitriona? Hmm... ¡Qué lío de calcetín!»

Charquito la bota escucha atentamente a un petirrojo que canta.

Justo entonces, un alegre y atrevido petirrojo salta y se posa en mi lengüeta. Siento el cosquilleo más fuerte. La nube de vapor aparece: —¡Alguien que escuche mi canción! ¡Alguien que escuche mi bonita canción!— Yo, Charquito, no sé cómo cantar, ¡soy una bota! Pero sí sé escuchar. Me quedo muy, muy quieto, abriendo bien mi "oído" de goma. Y el petirrojo, ¡oh, el petirrojo!, empieza a cantar la melodía más dulce y deliciosa que jamás he oído. ¡Pío, pío, pío! Su canto llena el aire, llena el jardín, llena mi corazón de goma. Yo solo escucho, y de mí sale una nubecita de vapor, pequeñita, que muestra un corazón flotando. El petirrojo termina su canción, me da un pequeño piquito de despedida y se va.

Charquito la bota y el petirrojo son amigos, y una nube muestra su alegría.

Al día siguiente, yo, Charquito, espero en mi rincón. ¡Y ahí está! El petirrojo vuelve a posarse en mi borde. No pide nada, solo me mira y empieza a tararear suavemente. Y yo, Charquito, no siento la necesidad de hacer polvo, ni nidos, ni cantar. Solo disfruto de su presencia. Y de mí, ¡puf!, sale una nube de vapor que muestra dos botas de lluvia bailando con un petirrojo. Yo soy Charquito, una bota de lluvia, y he encontrado a mi amigo. Y sé que, aunque las nubes se deshagan, nuestra amistad, nuestra bonita amistad, siempre estará aquí, como el sol que siempre sale.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?