¡Hola, pequeños exploradores! Miren al sapito Brincos. Él está muy quietecito en el borde del estanque, justo detrás de una hoja de nenúfar.
Sus grandes ojos saltones miran y miran. "¿Qué habrá por aquí hoy?", pensó Brincos con una pequeña emoción.
Un pequeño sapo, un gran bocado.
¡Hola, pequeños exploradores! Miren al sapito Brincos. Él está muy quietecito en el borde del estanque, justo detrás de una hoja de nenúfar.
Sus grandes ojos saltones miran y miran. "¿Qué habrá por aquí hoy?", pensó Brincos con una pequeña emoción.
De repente, una mosca pequeña, con alitas brillantes, zumbó cerca. ¡Zzzzzz!
Brincos no se movió ni un poquito. Solo sus ojos siguieron el vuelo de la mosca, que iba de aquí para allá. "¡Qué rica se ve esa mosca!", pensó Brincos, sintiendo un temblor en sus patitas.
Entonces, Brincos dio un salto. ¡Plop! Cayó justo en el fango fresco y suave. Su larga lengua, ¡zas!, salió volando rapidísimo.
¡Atrapó la mosca! Brincos sintió el fango en sus patitas y una gran satisfacción. ¡Qué buen bocado!
¿Qué aventura leemos ahora?
Cuentos relacionados que te pueden gustar.