Pipo el mapache ha encontrado un tesoro entre los arbustos del Bosque Chiflado.
Es una manta de cuadros rojos, vieja y algo deshilachada, pero para él es perfecta.
—¡Con esto seré el Mapache Invisible! —anuncia Pipo mientras se envuelve en la tela.
Él siente la lana áspera rozando sus orejas y el aroma a lavanda vieja.
Convencido de su nuevo poder, camina de puntillas sobre las hojas secas del camino.
Cada paso suena con un crujido suave que a Pipo le parece un gran secreto.