Camilo el camaleón tenía un hambre muy ruidosa.
Encontró una Baya-Rebote y se la engulló de un solo bocado.
¡De repente, su piel se volvió de un color morado eléctrico!
Se sentía tan ligero que sus patas ya no tocaban el suelo.
Un festín de sabores que enciende las luces del bosque.
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