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Oli, la Hoja Guía

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Portada de Oli, la Hoja Guía
5-6 años 4 min

Oli, la Hoja Guía

Una pequeña hoja con un gran corazón que ayuda a sus amigas abejas.

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Oli, una hoja de geranio verde y sonriente, en una maceta en un balcón soleado.

Yo soy Oli, una pequeña hoja de geranio. Vivo en una maceta en un balcón soleado, y mi balcón es como un pequeño reino verde lleno de aventuras. Cada día, el sol me acaricia y el viento juega con mis bordes, susurrándome secretos. Pero mi secreto más grande es que soy especial. Cuando el viento me hace cosquillas, puedo soltar una gotita de mi perfume, una fragancia dulce como un abrazo de mamá. Y no es una fragancia cualquiera, ¡no! Es una fragancia mágica, como una estrella brillante en el aire.

Un día, mientras me estiraba bajo el sol, escucho un zumbido muy, muy bajito, casi un lloriqueo. Miro con mis ojitos de hoja y veo a una abejita chiquitina, con sus alitas temblorosas, dando vueltas y vueltas sin saber a dónde ir. ¡Pobrecita, estaba perdida! Mi corazón de hoja se encoge un poquito. —«¿Estás perdida, amiguita?» —pienso con cariño. Y entonces, sé lo que tengo que hacer. Respiro profundo, y con un suave ¡Pffft-siii!, suelto una gotita de mi perfume. Es como una flecha de olor que viaja con el viento. Y yo pienso: '¡Vamos, pequeña abeja, yo te guío!'

Oli la hoja guía a una pequeña abeja perdida con su perfume mágico.

La abejita levanta sus antenas y huele mi aroma. ¡Parece entender! Su zumbido cambia, ahora es suave como un murmullo de agradecimiento, y empieza a seguir la estela de mi perfume. Con otro ¡Pffft-swish! de mi esencia, la animo a seguir. Poco a poco, la guío lejos de mi balcón, hacia el campo de flores que sé que es el camino a su colmena. Siempre con un cariño inmenso, como si le diera un abrazo invisible.

No mucho después, otra abejita aparece, esta vez aún más asustada. Su zumbido es como un pequeño temblor. —«No te preocupes, pequeña» —le susurro con mi perfume, lanzando un ¡Pffft-wooosh! de mi esencia. Sé que las abejas son muy importantes para el planeta, para que las flores crezcan y tengamos frutas deliciosas. Ellas necesitan volver a casa, y yo soy su pequeña luz en la oscuridad. Y yo susurro: '¡No te preocupes, yo te guío!'

Oli, la hoja de geranio, feliz de haber ayudado a las abejas a encontrar su camino.

Cada vez que una abejita perdida sigue mi dulce rastro, siento un calorcito muy agradable en mi corazón de hoja. Sé que estoy ayudando a mis amigas y al mundo entero. Es mi manera de darles un gran abrazo y decirles que todo está bien, que están a salvo. Y así, con cada ¡Pffft-ziiip! de mi perfume mágico, Oli, la hoja de geranio, se convierte en la guía de las abejas, siempre lista para ayudar con cariño, porque sé que cada gotita cuenta. Y al final del día, el sol me arropa, y me siento la hoja más feliz y segura de todo el balcón.

¡Qué cuento tan bonito!

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