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Gudolf y el Brillo Secreto

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Portada de Gudolf y el Brillo Secreto
5-6 años 4 min

Gudolf y el Brillo Secreto

Descubre tu magia interior con la ayuda de tus amigos.

amistad autoconfianza transformación naturaleza misterio
Gudolf, una pequeña montaña tímida, con una ardilla Chispa que le ofrece una bellota.

Tú eres Gudolf, el pequeño montículo con un secreto. Eres una montañita bajita y redonda, tan suave como el musgo más viejo del bosque, y sobre tu cabeza, debajo de una capa de tierra y plantitas, escondes 85 pequeños cristales brillantes. Gudolf tiene un gran deseo: quiere ver las Luces Bailarinas de Luna que aparecen solo una vez al año, pero le da mucha vergüenza moverse. Se siente tan tímido como una flor que cierra sus pétalos al sol.

—¡Hola, Gudolf! —gorjea una ardilla curiosa llamada Chispa, acercándose a ti. —Hoy es la noche de las Luces. ¿No quieres verlas? Tú, Gudolf, solo sientes un pequeño temblor en tu base, un suave ¡Gliss-gliss!, y escondes un poquito más tus cristales. Chispa te deja una avellana brillante a tu lado.

Gudolf revela un cristal mientras un búho y un zorro lo animan en el bosque.

Un poco después, llega Búho Sabio, con sus ojos grandes como canicas de cristal. —¿Por qué estás tan quietecito, Gudolf? —pregunta con una voz suave como la brisa nocturna. Tú, Gudolf, sientes un ¡Gliss-gliss! un poquito más fuerte, una pequeña piedra se suelta de tu costado. Búho te regala una pluma suave.

—¡No te quedes ahí! —exclama Zorro Veloz, dando una pirueta ligero como una hoja que cae. —¡Es más divertido si vienes con nosotros! —Zorro te cuenta un chiste gracioso que te hace sentir un pequeño cosquilleo. Todos los animales te miran. —¿Puedes mover un pie, Gudolf? —pregunta Chispa.
—¡Sí, puedo! ¡Gliss-GLISS! —Y, ¡sorpresa!, un pequeño trozo de musgo se cae, dejando ver un diminuto cristal que brilla. Los animales se quedan maravillados.

Gudolf brilla con sus cristales y sus amigos animales lo ayudan a ver las Luces Bailarinas.

—¡Qué hermosos! —exclama Búho. —Si nos muestras todos tus cristales mágicos y te esfuerzas por moverte, te prometemos que te llevaremos al mejor lugar para ver las Luces Bailarinas de Luna, ¿verdad, amigos?

—¡Sí, lo prometemos! —dicen todos los animales a la vez. Tú, Gudolf, sientes tu corazón latir fuerte y feliz. Con un gran suspiro, te estiras, y poco a poco, con un ¡Gliss-GLISS-zoom! que retumba suavemente, tus 85 cristales se revelan, brillando como un puñado de estrellas caídas en tu cuerpo. ¡Te ves radiante! Los animales te ayudan, empujando suavemente, y juntos avanzan. Llegan justo a tiempo al claro más alto. Allí, bajo el cielo estrellado, todos ven las Luces Bailarinas de Luna danzar en el aire, y tú, Gudolf, sabes que tus nuevos amigos y tu brillo interior son el tesoro más grande.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?