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Fleco y el Pajarito Asustado

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Portada de Fleco y el Pajarito Asustado
5-6 años 3 min

Fleco y el Pajarito Asustado

La valentía y la amistad nos ayudan a cuidar a los más pequeños.

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Fleco, un borlón de cortina, narra historias a juguetes como una ovejita y un osito.

Fleco, un suave borlón de la cortina de la habitación de juegos, sabe un secreto: cuando el viento susurra, él se balancea. Y al balancearse, Fleco puede "narrar" las historias de lo que sucede fuera, dibujando escenas invisibles en el aire con sus hilos para los juguetes que lo escuchan. Pelusa, la ovejita de lana, y Pompón, el osito de peluche, se sientan muy cerca, con sus ojitos atentos, listos para la próxima aventura que Fleco les traerá desde el mundo de afuera.

Fleco cuenta una historia sobre un pajarito pequeño y asustado en la ventana, mientras los juguetes escuchan preocupados.

Hoy, una brisa baila suavemente y Fleco comienza a moverse. No es una historia cualquiera; es una historia distinta, un pequeño misterio. Sus hilos se entrelazan, mostrando la ventana, y allí, un pajarito pequeño con alas temblorosas se posa en la rama. Parece asustado, buscando algo con su piquito. —¿Qué le pasa al pajarito, Fleco? —pregunta Pelusa con voz suave, preocupada por el pequeño visitante.

Los juguetes ayudan al pajarito siguiendo las instrucciones de Fleco: abrir la ventana y dejar una migaja.

Fleco sigue su dibujo danzarín. Muestra al pajarito intentando alcanzar algo brillante, una semilla solitaria que resplandece en el alféizar, justo fuera de su alcance. Pompón, el osito valiente, se da cuenta de la dificultad. —¿Qué haremos, Fleco? —pregunta Pompón, su voz llena de amistad. Fleco, con un suave movimiento, narra la solución: —Uno, abriremos la ventana un poquito, con mucho cuidado. Dos, dejaremos una migaja de galleta en el alféizar. Tres, esperaremos tranquilos y en silencio. Los juguetes, unidos, asienten. Con cuidado y cariño, los juguetes se acercan a la ventana. El osito Pompón empuja suavemente el pestillo mientras Pelusa coloca una pequeña migaja dorada. El pajarito, viendo el dulce regalo y sintiendo el calor de la amistad, vuela, toma la migaja y se va feliz, dejando un alegre gorjeo de agradecimiento. Fleco, suave y sonriente, se balancea de nuevo en la cortina. La habitación vuelve a la calma, lista para que el viento traiga nuevas historias, sabiendo que la valentía y la tierna amistad de los juguetes siempre encuentran la manera de ayudar.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?