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El pelo elástico de Pelayo

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Portada de El pelo elástico de Pelayo
6-7 años 3 min

El pelo elástico de Pelayo

Un peine gigante y un nudo en las nubes

humor absurdo aves peluqueria
Un niño con cabeza muy grande estira su único y larguísimo pelo con un peine rojo gigante.

Pelayo tiene una misión importante: domar su único pelo negro.

Ese pelo es tan largo que da tres vueltas a su barriga y sobra para un lazo.

Sujeta un peine rojo, más grande que un paraguas, con sus manos de fideo.

Frente al espejo microscópico, Pelayo tira con todas sus fuerzas hacia abajo.

El pelo se estira como un chicle infinito y suena un elástico ¡PLOC! que hace vibrar sus orejas.

¿Se quedará quieto por fin?, piensa Pelayo con los ojos saltones.

El niño cuelga del ventilador de techo enganchado por su pelo mientras gira velozmente.

Al soltar el peine, el pelo sale disparado hacia el techo como un resorte loco.

Se enreda en las aspas de madera del ventilador, que empieza a girar a toda velocidad.

Pelayo despega del suelo y sus piernas largas ondean como cintas de gimnasia.

El ventilador hace un ruido de helicóptero furioso mientras lo sube y lo baja.

— ¡Soy un avión de un solo cable!

Las paredes amarillas de la habitación se vuelven un borrón borroso y mareado.

El niño vuela por el aire fuera de su casa con el ventilador y el pelo hecho un nudo.

El ventilador no aguanta tanto ajetreo y se desprende del techo con un crujido seco.

Pelayo y el aparato salen volando por la ventana abierta hacia el cielo azul eléctrico.

El pelo ahora es un nudo gigante y despeinado que parece una nube de lana negra.

Él siente el viento frío golpeando su lengua mientras baja planeando hacia el jardín.

Agita sus brazos de goma intentando saludar a una mariposa que pasa asustada.

El aterrizaje es suave porque el pelo-nudo funciona como un paracaídas ¡BOMP!

El niño está sentado en un árbol y su pelo enredado sirve de nido para tres pajaritos azules.

Pelayo acaba sentado en la rama más alta del gran roble del patio.

Su pelo ha quedado enredado en la madera, formando una hamaca perfecta y acogedora.

Tres gorriones diminutos bajan del cielo y se acurrucan felices dentro del nudo negro.

Pelayo se queda muy quieto para no despertar a sus nuevos y plumosos inquilinos.

Nota el cosquilleo de las plumas suaves en su nuca calva y sonríe de oreja a oreja.

Ya no necesita el peine porque ha fabricado el mejor hotel para pájaros del mundo.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?