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Copito y la Presa Disco

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5-6 años 2 min

Copito y la Presa Disco

Un castor con un brillo muy especial.

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Copito, un castor con ojos grandes, construyendo su presa de objetos brillantes mientras otros castores lo observan.

En el corazón del bosque, donde el río cantaba melodías suaves, vivía un castor llamado Copito. Pero Copito no era como los otros castores. Mientras ellos construían presas fuertes con ramas y barro, Copito amaba las cosas que brillaban. Su presa era una maravilla de tapas de botellas relucientes, pedacitos de vidrio de colores y cucharitas viejas que encontraba en sus paseos. Los demás castores, con sus colas planas, se reían suavemente de su 'presa disco', que estaba llena de agujeros. Copito, sin embargo, soñaba con ser un constructor útil, no solo un coleccionista de tesoros.

Copito triste junto a su presa, mientras unas ranas preocupadas señalan un riachuelo secándose.

Un día, el murmullo del río se convirtió en lamentos. Una familia de ranas, con sus ojos redondos llenos de preocupación, se acercó a Copito. '¡Oh, Copito!', croaron. '¡Nuestro pequeño riachuelo, que es nuestra piscina, se está secando! ¡Necesitamos agua!' Copito miró su presa, que dejaba pasar el agua entre sus mil brillos, y sintió un nudo en su pancita. Su corazón de castor se desoló. Pensó que su 'presa disco' no servía para nada importante.

Agua con destellos de luz filtrándose por la presa de Copito, atrayendo insectos luminosos.

Pero justo cuando la desolación de Copito era más grande, algo asombroso ocurrió. A través de los pequeños agujeros de su 'presa disco', el agua no se detenía, ¡sino que se filtraba poco a poco! Y lo más mágico de todo: ¡esa agua estaba llena de minúsculos destellos de luz! Eran los brillos de las tapas y los vidrios que Copito había usado, disueltos en el agua. Estos 'destellos' flotaban río abajo, como estrellas líquidas, y empezaron a atraer algo especial.

Ranas felices atrapando insectos luminosos atraídos por los destellos de la presa de Copito.

¡Sorpresa! Esos 'destellos' eran irresistiblemente atractivos para los insectos luminosos del bosque, que volaban hacia ellos como polillas a la luna. El riachuelo de las ranas, aunque no estaba lleno del todo, ahora bullía con una cena brillante y fácil de atrapar. Las ranas, con sus bocas abiertas de alegría y sus ojos brillando, saltaban felices, atrapando un insecto luminoso tras otro. La 'presa disco' de Copito, aunque 'débil' para retener toda el agua, era la mejor para crear un festín mágico de luz y sabor. Copito sonrió, sus ojos grandes y expresivos llenos de un orgullo brillante. ¡Su presa no era como las demás, pero era maravillosamente útil a su propia manera especial!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?