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Colores, la Cometa Curiosa

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Portada de Colores, la Cometa Curiosa
5-6 años 5 min

Colores, la Cometa Curiosa

Descubriendo la magia de dibujar en el cielo.

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Colores, una cometa colorida, volando feliz en el cielo azul.

¡Hola! Soy Colores, una cometa grandota y muy, muy alegre. Yo me elevo por el cielo azul del parque, con mi cola larguísima que parece un río de cintas. El viento pampero me agarra y ¡zas!, me lleva de un lado a otro. Yo me estiro, yo me encojo, yo me río con cada ráfaga. ¡Qué divertido es volar tan alto! Mi trabajo es flotar y hacer piruetas. Y mientras yo bailo, siento cómo mi cola se desliza suavemente por el aire, como si tuviera vida propia. Es el mejor juego del mundo, ¡el parque es mi escenario!

Colores, la cometa, mirando con curiosidad a los niños que la señalan desde el parque.

Pero un día, mientras yo subía y bajaba, haciendo mis volteretas de payaso, empecé a notar algo curioso abajo. Los niños en el parque no solo jugaban, ¡sino que me miraban a mí! Y no solo miraban, ¡señalaban con sus deditos! —¿Qué miran? —pensé yo, ladeando mi cuerpo un poco, como preguntando al viento. El viento, mi amigo, solo soplaba más fuerte, haciéndome dar una vuelta tonta. ¡Uf, casi me caigo! Yo los veía gesticular, reír y luego señalar de nuevo. ¿Será mi color rojo, o mi color azul, o mi cola tan, tan larga?

La cola de Colores creando patrones en el cielo mientras los niños la observan con asombro.

Entonces, me doy cuenta de que no solo me señalan a mí, ¡sino a mi cola! Mi cola, la que va y viene, la que dibuja líneas invisibles en el aire. ¡Mi cola en el cielo, qué gran revuelo! Yo la siento serpentear, hacer círculos y zigzags, como un gusano de colores bailando. Abajo, los niños se juntan, forman un círculo y parece que están intentando leer algo. ¡Qué misterio tan grande! Yo me estiro, yo me encojo, yo me río, pero también me pregunto: —¿Qué puede haber en el cielo que les interese tanto? —Mi cola se mueve sin parar, como si tuviera algo importante que contar.

Colores, la cometa, sorprendida al ver que su cola dibuja un corazón y una estrella en el cielo.

De repente, una ráfaga de viento más fuerte me empuja, y yo, Colores, me doy una vuelta entera, ¡casi me enredo en mis propios hilos! Pero al dar la vuelta, miro hacia atrás, hacia mi cola, y veo algo increíble. ¡Mi cola no solo dibuja líneas invisibles! Con el polvo del aire y la luz del sol, ¡deja un rastro! Como si fuera un lápiz gigante, dibuja figuras en el cielo. ¡Un corazón! ¡Una estrella! ¡Una flor! Yo veo a los niños abajo gritar: —¡Es un corazón! —¡Mira, ahora es una flor! Y yo, Colores, me doy cuenta. ¡Soy yo! ¡Mi cola! ¡Mi cola en el cielo, qué gran revuelo! ¡Soy yo la que les está dibujando mensajes mágicos!

Colores, la cometa, dibujando alegremente figuras claras en el cielo para los niños.

¡Qué ocurrencia! ¡Yo, Colores, soy una artista del cielo! Ya no me siento tan confundida, ¡ahora siento una alegría enorme! Yo me estiro, yo me encojo, yo me río, pero ahora con un propósito. ¡Voy a dibujar para ellos! Voy a mover mi cola con más cuidado, haciendo los dibujos más claros y bonitos. Y así, yo, Colores, sigo volando feliz, sabiendo que cada vez que el viento pampero me eleva, estoy creando un cuento de colores en el cielo para los niños curiosos de abajo. ¡Qué honor tan grande ser la cometa de los mensajes mágicos!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?