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Calientito y el Pequeño Refugio

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Portada de Calientito y el Pequeño Refugio
5-6 años 3 min

Calientito y el Pequeño Refugio

Hasta el más pequeño puede dar el abrazo más grande.

amistad generosidad naturaleza cuento circular valentía
Calientito, un guijarro gris, luce algo triste en la playa, con olas en el fondo.

Calientito, un pequeño guijarro redondo, reposa en la orilla de la playa. ¡Mmmh... qué gusto! El sol le da un abrazo calentito a su piel de piedra, gris y suave. Pero Calientito se siente un poquito... ¡plof! ¿De qué sirve ser tan redondo si no rueda ni vive una gran aventura? Las olas vienen y van, ¡shhh-shhh!, y él, quietecito, solo puede soñar. ¿Será que un guijarro, por muy tostado que esté, puede hacer algo realmente valiente?

Un cangrejo rojo llamado Clic se acerca a Calientito al atardecer.

La tarde se estira, pintando el cielo de naranja y rosa. ¡Uups! Una sombra rápida, clic-clic, se acerca. Es Clic, un cangrejo chiquitín, con sus pinzas plateadas, que tiembla un poquito. ¡Brrr, qué frío hace ya en la arena! Clic busca un refugio, un lugar cálido y seguro. Sus ojos saltones miran aquí y allá, ¡zas!, hasta que ven a Calientito. Clic, con mucho cuidado, se sube a la superficie tibia. —¡Oh, qué tibio! —piensa el cangrejo, acurrucándose.

Clic el cangrejo está acurrucado sobre Calientito, ambos se ven contentos al anochecer.

¡Ahhh... qué maravilla! Clic se acurruca, y Calientito siente un cosquilleo suave y dulce. El calor de Calientito es justo lo que Clic necesita. Es como un pequeño fuego de campamento, ¡pero sin humo y súper silencioso! Calientito ya no se siente plof. ¡Ahora es un abrazo de piedra para su amigo de pinzas! Clic se relaja, y Calientito siente que, aunque no ruede, su calorcito es la aventura más grande que puede dar. ¡Clic-clic-clic, qué bien se está aquí!

Calientito, el guijarro, descansa solo en la playa bajo la luna, sintiéndose lleno de propósito.

Cuando la luna asoma, Clic se despide con un adiós de patita, ¡clic-cloc!, prometiendo volver mañana. Calientito se queda allí, bajo las estrellas, en la misma orilla de siempre. Pero ahora, su corazón de piedra no está quieto, ¡está lleno de la aventura de haber cuidado a alguien! Es un guijarro redondo, sí, pero también es un hogar. Y Calientito sabe que, aunque parezca pequeño, su calorcito es una gran chispa para el mundo. ¡Y mañana, el sol volverá a darle un abrazo para su amigo!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?