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Algodón y el Teatro de Sombras…

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Portada de Algodón y el Teatro de Sombras Flotantes
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Algodón y el Teatro de Sombras Flotantes

Una nube traviesa nos enseña a cuidar nuestro planeta con un poco de magia y mucha verdad.

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Algodón, una nube blanca, crea sombras de animales en un lago azul con sus amigos duendes del viento.

We, un grupito de duendes del viento juguetones, siempre flotábamos junto a Algodón, nuestra nube favorita, justo encima del Gran Lago Espejo. Un día, mientras Algodón se estiraba perezosamente, proyectó sin querer una sombra curiosa sobre el agua. Fue un momento mágico y chistoso, como cuando una almohada suelta plumas. ¡Y entonces, PLOFF! Una forma alargada, como un pez travieso, apareció brevemente en la superficie brillante del lago. ¡Nos quedamos boquiabiertos!

Algodón, que era un poco despistada pero muy observadora, parpadeó con su luz interna y se dio cuenta. —¡Miren! —murmuró con voz suave como brisa—. ¡Hice una sombra! Empezó a moverse muy, muy despacito, casi sin que se notara. Y así, ¡PLIFF!, apareció la silueta de una rana saltarina. Luego, ¡PLUFF!, un pato que agitaba sus patitas. Era como si Algodón tuviera un teatro secreto, y el Gran Lago Espejo fuera su escenario acuático, ¡lleno de sombras bailando!

Algodón proyecta una sombra triste de pez sobre basura y una tortuga feliz sobre agua limpia.

Los animales del lago, al principio, se asustaron un poco con esas formas que aparecían y desaparecían. —¡Qué es eso! —graznó una pata curiosa. Pero pronto, entendieron que era un juego. Nos reímos mucho viendo sus caritas de sorpresa. Algodón se sentía orgullosa de su teatro, pero notó algo: si el agua estaba un poco sucia por alguna basurita, las sombras salían borrosas, tristes. —¡Uy! —exclamó Algodón, con una pizca de preocupación—. ¡Mis sombras necesitan agua clara para brillar!

Entonces, se nos ocurrió una idea genial y un poco pícara. Decidimos que Algodón usaría sus sombras para enseñarles a todos a cuidar el lago. Si veíamos una botellita flotando, Algodón se movía con una lentitud especial, proyectando una sombra de pez con cara de pena. ¡PLINK! Parecía que el pez lloraba. Pero si el agua estaba cristalina, ¡entonces Algodón hacía una tortuga sonriente! ¡PLOOP! Era como un mensaje secreto del cielo, ¡directo al corazón del lago!

Algodón proyecta felizmente muchas sombras claras de animales en un lago limpio y brillante.

Y así, poco a poco, los animalitos y hasta algunos niños que paseaban por la orilla, empezaron a entender el juego de Algodón. Vimos cómo recogían las basuras y dejaban el lago reluciente. El Gran Lago Espejo dejó de ser solo un espejo, para convertirse en un lienzo donde Algodón, con su honestidad de nube y sus sombras mágicas, nos enseñaba a cuidar nuestro hogar. ¡Y cada vez que veíamos una sombra brillante y feliz en el agua limpia, escuchábamos un dulce y satisfactorio PLOOF!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?