El tejón Zas encontró un frasco de mermelada de nubes bajo un helecho gigante.
Olía a lavanda dulce y brillaba con un color violeta muy intenso.
Zas quería que su piedra favorita brillara tanto como la luna llena.
Con mucho cuidado, destapó el frasco y soltó un ¡Ooooh! de emoción.