Había una vez, en el reino de Auralia, una nube muy blandita y juguetona. Le encantaba flotar suavemente por el cielo azul, sintiendo el aire fresco. Un día, sin darse cuenta, se coló por un huequito en una montaña.
Una aventura de risas y magia en las montañas.
Había una vez, en el reino de Auralia, una nube muy blandita y juguetona. Le encantaba flotar suavemente por el cielo azul, sintiendo el aire fresco. Un día, sin darse cuenta, se coló por un huequito en una montaña.
¡Qué sorpresa! Dentro de la montaña, la nube vio ilusiones de dulces gigantes. Había piruletas enormes y galletas redondas, todas de colores vibrantes. ¡Y la nube no pudo evitar una risita suave!
Luego, vio ríos de burbujas que subían y bajaban, brillando como arcoíris. ¡Qué divertido! La nube no pudo contenerse y se rio aún más fuerte, estirándose y encogiéndose con cada carcajada.
La risa de la nube fue tan, tan grande, que su cuerpecito blandito se movió mucho. ¡Y puf! Empezó a llover confeti mágico sobre todo el reino de Auralia. ¡Qué alegría tan colorida!
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