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La Estrella Que Pintaba Sonrisas

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Portada de La Estrella Que Pintaba Sonrisas
7 años 5 min

La Estrella Que Pintaba Sonrisas

Un pequeño esfuerzo puede encender una gran alegría.

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Estrellita Titín, una estrella brillante y multicolor, observa la Tierra con alegría.

Yo soy Estrellita Titín, la más brillante de la constelación del Oso Mayor. Mi trabajo es genial: ¡cambio de color según el humor de los niños de la Tierra! Si ríen, me pongo verde limón. Si están curiosos, soy violeta brillante. Mi luz parpadea, ¡Pling-Pling!, como un pequeño faro en el cielo. Floto, floto, floto, observando a todos los niños dormir o jugar. Es una vida estelar muy ocupada, pero me encanta ser un pequeño punto de pura plata.

Estrellita Titín se vuelve azul de tristeza al ver a una niña llorando en la Tierra.

Pero un día, mientras miro hacia abajo, veo algo inusual. Una niña, con sus coletas despeinadas, está sentada sola en un banco. Sus ojitos no brillan, y una lágrima solitaria rueda por su mejilla. ¡Oh, no! Inmediatamente, mi luz se apaga y me vuelvo de un azul tristísimo, casi morado. Nunca antes me había sentido tan azul. Un pequeño suspiro escapa de mi luz: ¡Fiuuu...! ¿Qué le pasa a esa niña? Súbitamente, se siente sumamente importante ayudarla, pero ¿cómo puede una estrellita lejana consolar a alguien?

Estrellita Titín decide enviar un rayo de esperanza a la niña, con la ayuda de la Luna.

Me muevo de un lado a otro, indecisa. ¿Debería intentar brillar más fuerte para distraerla? ¿O quizás susurrarle un chiste de estrellas? Justo entonces, mi amiga Luna, redonda y sabia, pasa flotando. —¡Titín! ¿Por qué tan azul? —me pregunta con voz suave. Le cuento sobre la niña triste. Luna sonríe. —A veces, un pequeño gesto es un gran consuelo. ¿Qué te dice tu corazón, pequeña estrella? Si tú fueras yo, ¿qué harías? Yo decido intentar algo nuevo. Siento una chispa de perseverancia encenderse en mi núcleo, ¡una chispa chispita!

Un fino rayo de luz sale de Titín y viaja hacia la Tierra, lleno de esperanza.

Concentro toda mi energía brillante. Cierro mis ojitos de luz y empujo, empujo, empujo con todas mis fuerzas. Siento cómo un pequeño hilo de mi propia luz, cargado de esperanza y cariño, se estira desde mi centro. ¡Fiuuu-uuf! Es un rayo diminuto, casi invisible, pero va directo hacia la Tierra, atravesando las nubes y las ramas de los árboles. Es como enviar un abrazo silencioso, un pequeño mensaje de que no está sola. Mi corazón de estrella late con la anticipación de la aventura.

El rayo de Titín hace sonreír a la niña, y Titín se llena de alegría, brillando en rosa.

El rayo de luz aterriza suavemente justo en la mejilla de la niña. Es tan suave que apenas lo siente, pero algo cambia en ella. Levanta la cabeza, y una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios. ¡Lo logró! Mi azul triste se transforma en un rosa chispeante de alegría. ¡Pling-plof! La Luna me guiña un ojo. —¡Ves, Titín! Un poco de empatía y un gran esfuerzo pueden iluminar cualquier oscuridad. Y así, con mi corazón saltarín, sigo brillando, lista para enviar más rayitos de alegría, ¡porque cada sonrisa es una estrella más en mi cielo y en mi corazón!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?