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Fifi y el musgo de menta

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Portada de Fifi y el musgo de menta
5-6 años 2 min

Fifi y el musgo de menta

Un refugio de calor tibio bajo las raíces del mundo

bosque magia animales descanso
Fifi, la criatura de color lila, de pie en un bosque nocturno bajo las estrellas.

Ya es hora de descansar, vamos a escuchar una historia.

En el bosque de los susurros, la pequeña Fifi no puede dormir porque las estrellas brillan con demasiada fuerza.

Fifi es una koala de color lila suave con una estrella amarilla en el pecho y unos bigotes blancos larguísimos.

Sus bigotes vibran con un cosquilleo eléctrico cada vez que la luz del cielo la toca.

Ting.

Necesito un lugar más oscuro, piensa ella mientras comienza a caminar entre los troncos de color marino.

Fifi escondida bajo una gran flor azul mientras cae polvo dorado.

Fifi encuentra una campana azul gigante y se refugia bajo sus pétalos de seda.

Pero al moverse, la flor suelta un polvo dorado que huele a canela y le provoca un estornudo.

¡Atchís!

El estornudo hace que la flor se columpie y el ruido de sus pétalos es demasiado fuerte para sus oídos.

Por eso, Fifi decide bajar hasta las raíces del Gran Roble para buscar silencio.

Fifi asomándose a un túnel oscuro bajo una raíz con un brillo verde al fondo.

Bajo las raíces, la tierra huele a lluvia fresca y el aire es muy tranquilo.

Sin embargo, el suelo está húmedo y sus pequeñas patitas lilas se sienten muy frías.

Fifi ve un resplandor de color menta al final de un pasadizo estrecho y oscuro.

Es una alfombra de musgo mágico que brilla como una pequeña lámpara de noche.

Camina hacia allí con cuidado, esperando encontrar el calor que le falta.

Fifi acurrucada sobre un musgo verde brillante dentro de una cueva de raíces.

Al tocar el musgo, un calor dulce sube desde sus garras hasta la punta de sus orejas.

Sus bigotes blancos dejan de vibrar y se quedan quietos, relajados sobre el suelo esponjoso.

Shhh.

El musgo la envuelve como una manta tibia que apaga cualquier ruido del exterior.

Fifi bosteza muy despacio y acomoda su cola alrededor de su cuerpo para hacerse un ovillo.

Primer plano de Fifi durmiendo con los ojos cerrados sobre el musgo brillante.

El bosque ahora es solo un recuerdo lejano y silencioso bajo la tierra.

Fifi cierra sus grandes ojos amarillos mientras siente el latido suave del Gran Roble.

La luz del musgo parpadea muy lentamente, acompañando cada una de sus respiraciones.

Su estrella amarilla brilla por última vez antes de quedar oculta entre sus patas.

Fifi se queda profundamente dormida en su rincón de paz.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?