Santi abrocha el último botón de su impermeable amarillo.
Suena un clic de plástico frío justo bajo su barbilla.
Mamá sigue caminando de un lado a otro con el teléfono pegado a la oreja. Ella habla de cosas aburridas de adultos mientras Santi mira sus botas rojas. Estar listo y no poder moverse es la cosa más difícil del mundo.