¡Bienvenidos, exploradores! Pisen con cuidado, porque aquí en el suelo del bosque australiano alguien ha construido algo asombroso.
No es un nido para dormir, sino un escenario real hecho con cientos de ramas finas.
¿Escuchan ese crac? Es el sonido de una pata diminuta acomodando la madera.
Al seguir este rastro de palitos entrelazados, descubrimos una estructura en forma de túnel que parece un pequeño arco del triunfo.
Alguien ha trabajado durante días para que cada rama esté en su lugar exacto, tan apretada que ni el viento la mueve.