El suave descanso del oso de musgo
Es hora de soltar los juguetes y escuchar el bosque.
Milo, el pequeño oso de musgo, busca su cama.
Sus patitas de crema caminan despacio sobre la tierra tibia.
Milo encuentra una piedra grande y redonda.
Toca la piedra con su patita, pero está muy fría.
Milo sacude su nariz y sigue buscando su lugar.
Milo salta sobre un montón de hojas secas.
Las hojas crujen y hacen mucho ruido debajo de él.
¡Crac!
Aquí no se puede dormir con tanto alboroto.
Al fin, Milo encuentra un rincón de musgo azul.
Se enrosca como una bolita de lana suave y calentita.
La pequeña flor de su cabeza cierra sus pétalos y Milo se queda dormido.
¿Qué aventura leemos ahora?
Cuentos relacionados que te pueden gustar.