Mateo se detiene frente al puesto del mercado. El sonido de la quena de madera parece un pájaro llamando desde el bosque.
El vendedor dice que cuesta diez Oris, pero Mateo solo siente cinco monedas saltando en su bolsillo.
Tal vez si soplo muy fuerte mis cinco Oris, se conviertan en diez, piensa mientras suspira. El sol de la tarde ilumina las cumbres nevadas que rodean el pueblo.