El mar está en calma y es hora de cerrar los ojos.
Lulu desliza su cuerpo de gelatina por el agua oscura y fría. Al bajar al fondo, roza con sus tentáculos una duna de arena color menta.
La arena está tan mullida que parece una alfombra de lana marina. Lulu se detiene porque siente un calorcito agradable bajo sus hilos rosados.