¡Shhh! Acércate despacito al tronco del viejo roble.
Hay un amiguito misterioso que acaba de despertar con el aroma del musgo fresco.
Primero, asoman dos orejas grandes y suaves como pétalos de flor.
¡Fru-fru!
Se mueven muy rápido para escuchar el baile de los grillos en el jardín.