Ya es hora de descansar. Respira profundo, cierra un poquito los ojos y prepárate para escuchar.
Luni batió sus alas de color crema sobre el jardín silencioso. El aire de la noche olía a hierbabuena fresca y todo estaba muy quieto.
Era el momento de buscar un lugar donde guardar sus antenas doradas.
Zas, sus alas rozaron una hoja de papel mientras buscaba un rincón tibio.