Luca corría por el callejón de piedra con su coche de madera favorito.
Las ruedas giraban tan rápido que parecían silbar contra el suelo.
De repente, el coche saltó sobre un bache y se oyó un ¡crack! seco.
Una de las ruedas salió rodando hacia la alcantarilla mientras el coche se detenía de golpe.
Luca lo recogió con cuidado y notó el eje vacío y astillado.
Su juguete ya no podía avanzar por las cuestas de su pueblo italiano.