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La Armadura que Camina

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Portada de La Armadura que Camina
5-6 años 3 min

La Armadura que Camina

Un rastro de escamas y una bola de valiente

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Un pangolín con escamas marrones saliendo de su madriguera al atardecer.

Shh... No hagas ruido y mira hacia ese agujero en la tierra roja.

¿Ves esas placas marrones que brillan con el sol de la tarde?

Es un pangolín, el único mamífero del mundo cubierto de escamas de arriba a abajo.

Caminan despacio, haciendo un suave clac-clac cada vez que se mueven.

Nota de explorador: Sus escamas son de queratina, el mismo material de tus uñas, pero mucho más duras.

El pangolín rompiendo un hormiguero con sus garras fuertes.

Mira cómo usa sus patas delanteras para trepar por ese montículo de tierra seca.

Tiene unas garras curvas y fuertes, tan poderosas como pequeñas excavadoras de metal.

De un solo golpe, rompe la pared del hormiguero para buscar su cena favorita.

Entonces, lanza su lengua, que es casi más larga que todo su cuerpo, para atrapar hormigas.

¡Es más pegajosa que un trozo de cinta adhesiva!

Un pangolín quieto en la hierba mientras un leopardo se acerca en la sombra.

De pronto, el aire cambia y el pangolín levanta su pequeño hocico para olfatear.

Un leopardo hambriento ha salido de entre las sombras de los árboles de acacia.

El pangolín no tiene dientes para morder ni puede correr a gran velocidad.

Se queda muy quieto mientras el gran felino se acerca con pasos de seda.

La sabana se queda en silencio absoluto mientras el peligro acecha.

El pangolín convertido en una bola dura mientras un leopardo intenta tocarlo.

¡Mira qué rápido ha reaccionado ante el primer zarpazo!

En un parpadeo, el pangolín se ha enroscado sobre sí mismo hasta formar una bola perfecta.

Sus escamas se cierran como las piezas de un rompecabezas de piedra.

El leopardo intenta morder la bola, pero solo encuentra bordes afilados y duros.

Nota de explorador: Ni siquiera un león puede atravesar este escudo natural con sus colmillos.

El pangolín caminando tranquilamente bajo la luna llena.

El leopardo, aburrido de luchar contra una piedra que no se rompe, se aleja trotando.

Poco a poco, la bola se desenrolla y aparece de nuevo el pequeño hocico curioso.

El pangolín sacude el polvo de su armadura y sigue su camino por la hierba dorada.

Bajo la luz de la luna, parece un pequeño caballero andante buscando una nueva aventura.

Sus garras dejan un rastro de pequeños agujeros en la tierra mientras desaparece en la oscuridad.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?