¿Jugamos a encontrar a un vecino muy elegante?
Entre los bloques de hielo, asoma una barriga blanca y suave.
Es redonda como una bola de nieve y brilla bajo el sol.
¿Quién será el dueño de este abrigo tan limpio?
Un rastro de hielo bajo el sol de fresa
¿Jugamos a encontrar a un vecino muy elegante?
Entre los bloques de hielo, asoma una barriga blanca y suave.
Es redonda como una bola de nieve y brilla bajo el sol.
¿Quién será el dueño de este abrigo tan limpio?
Ahora, a los costados, aparecen dos aletas negras y largas.
No son para volar por el cielo, sino para bucear por el mar profundo.
Parecen dos remos listos para saltar a las olas frías.
¡Qué bien sabe nadar nuestro amiguito!
¡Mira abajo! Han aparecido unas patitas naranjas y muy fuertes.
Con ellas camina haciendo un ruido gracioso sobre el suelo resbaladizo.
¡Plas, plas!
Se escucha mientras se balancea de un lado al otro con alegría.
¡Es un pingüino!
Con su traje negro y su mancha amarilla en el cuello, nos saluda con el pico.
Se siente feliz de vernos en su casa de cristal.
Se lanza de panza sobre la nieve y se desliza como un trineo hacia el agua.
¿Qué aventura leemos ahora?
Cuentos relacionados que te pueden gustar.