Hoy vamos a jugar a encontrar a un vecino muy especial.
Entre las hojas de esta rama, algo se esconde con mucha paciencia.
Mira esa punta que se enrosca como un caracol de seda.
¿Qué animalito tendrá una colita tan perfecta y redonda?
Un rastro de arcoíris sobre la rama de flor
Hoy vamos a jugar a encontrar a un vecino muy especial.
Entre las hojas de esta rama, algo se esconde con mucha paciencia.
Mira esa punta que se enrosca como un caracol de seda.
¿Qué animalito tendrá una colita tan perfecta y redonda?
Nuestro amiguito está muy bien agarrado para no caerse nunca.
Sus manitos parecen pequeñas pinzas que abrazan la madera con cuidado.
Se siente seguro mientras el viento hamaca suavemente su casita de flores.
El misterio crece mientras él se mantiene muy, muy quietito.
De pronto, un círculo pequeño empieza a girar hacia arriba y hacia abajo.
Es un ojo curioso que puede mirar el cielo y el suelo al mismo tiempo.
Nuestro amigo está muy atento a todo lo que pasa en el jardín.
¡Qué asombro da ver cómo vigila su tesoro sin mover la cabeza!
¡Zas! Algo muy rápido ha salido y vuelto a entrar en un suspiro.
Es una lengua larga y pegajosa que atrapó un bocadito en el aire.
Nuestro amiguito tiene mucha hambre y una puntería que parece pura magia.
¿Ya casi sabés quién es este vecino tan talentoso?
¡ZAS!
¡Es el camaleón, el gran artista de los mil colores!
Ahora se ha vuelto rosado para parecerse a la flor que lo protege.
Se siente feliz y calentito bajo los rayos del sol de la mañana.
Se queda allí, balanceándose tranquilo en su rama favorita del mundo.
¿Qué aventura leemos ahora?
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