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El Salto de Lola

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Portada de El Salto de Lola
4-5 años 2 min

El Salto de Lola

Una alfombra de pétalos para un tesoro rayado

pascua conejos naturaleza ingenio primavera
Una conejita marrón mira un huevo morado sobre una piedra alta.

Lola descubre un huevo de rayas moradas sobre una piedra alta y mojada.

La piedra brilla bajo el sol de la mañana y el musgo resbala bajo sus patitas marrones.

¡Qué alto está!

Lola siente muchas ganas de cuidar ese tesoro, pero no sabe cómo alcanzarlo.

La conejita intenta trepar la piedra pero se resbala.

Ella intenta trepar, pero sus orejas largas se balancean y pierde el equilibrio.

La piedra es demasiado lisa para sus garras pequeñas y el musgo está muy frío.

Lola mira el huevo con miedo de que ruede solo y se rompa contra el suelo.

Tengo que ser más lista que esta piedra, piensa Lola mientras observa a su alrededor.

La conejita recoge pétalos amarillos y musgo del prado.

Lola corre hacia el prado y arranca pétalos amarillos de los dientes de león.

El aroma dulce de las flores llena su nariz y le hace cosquillas.

También junta musgo verde que se siente como una alfombra de algodón en sus manos.

Rápido, rápido.

Trabaja sin descansar para juntar una montaña de cosas blanditas.

Lola empuja el huevo con una rama hacia el colchón de pétalos.

Amontona todo el tesoro suave al pie de la gran piedra.

Ahora hay un colchón de flores esperando abajo para recibir el golpe.

Lola usa una rama larga de sauce para empujar el huevo con mucha delicadeza.

El huevo se balancea un poquito hacia adelante y hacia atrás.

La conejita abraza su huevo a salvo sobre los pétalos.

¡Plop!

El huevo cae justo en el centro de los pétalos y no se rompe nada.

Lola salta de alegría y abraza su huevo de rayas moradas contra su pecho suave.

Su oreja caída se mueve feliz mientras camina de regreso a su madriguera.

El sol de la tarde calienta su espalda y sus bigotes.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?