¡Hola, explorador! Ven conmigo a la selva de Madagascar para observar a un maestro de la paciencia.
El camaleón se mueve sobre esta rama con un balanceo suave, imitando a una hoja movida por el viento. Sus patas son como pequeñas pinzas que se abrazan a la corteza rugosa para no caerse.
Debo ser muy silencioso si quiero encontrar mi almuerzo.
Cada paso es lento, preciso y casi invisible entre las sombras verdes del bosque.