¡Hola, exploradores! Acérquense con mucho cuidado y no hagan ruido.
Aquí, en el desierto donde el aire vibra por el calor, vive un ave que prefiere correr antes que volar. Miren sus patas largas; son como resortes potentes listos para dispararse en cualquier segundo. Su cresta de plumas sube y baja constantemente mientras detecta el más mínimo movimiento entre los arbustos.
—Es el correcaminos, y la exploración está a punto de volverse muy rápida.
Presten atención a sus ojos amarillos: no se le escapa ni un solo detalle del paisaje reseco.