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El Pequeño Astronauta del Suelo

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5-6 años 2 min

El Pequeño Astronauta del Suelo

Una bola de tesoro y un mapa hecho de luz

escarabajo sabana insectos naturaleza
Un escarabajo negro usa sus patas delanteras para formar una bola perfecta en el suelo.

¡Psst! Acércate con cuidado a la hierba seca.

Esa pequeña montaña de tierra no se mueve sola; debajo hay un arquitecto de seis patas trabajando sin descanso.

Es el escarabajo pelotero, y acaba de encontrar su mayor tesoro.

Usa sus patas delanteras, que son dentadas como sierras, para tallar una esfera perfecta.

¡CRAC!

Corta y moldea hasta que tiene una bola lista para el viaje.

El escarabajo empuja la bola hacia atrás usando sus patas traseras mientras apoya su cabeza en el suelo.

Mira qué forma tan extraña tiene de caminar.

El escarabajo no empuja su carga hacia adelante como harías tú con un carrito.

Él apoya la cabeza en el suelo y usa sus fuertes patas traseras para rodar la bola hacia atrás.

Es como un atleta haciendo el pino mientras mueve un camión.

¡PUM!

La bola golpea una piedra, pero el escarabajo no se rinde y sigue empujando con fuerza.

El escarabajo está subido encima de su bola, mirando hacia el gran sol brillante.

De pronto, el pequeño explorador se detiene y trepa hasta la cima de su esfera.

No lo hace para descansar, sino para mirar al cielo.

Sus ojos captan la luz del sol para saber exactamente hacia dónde ir sin perderse.

Es un auténtico astronauta que usa las luces del espacio como si fueran un mapa secreto.

¡ZAS!

En un segundo, ya sabe cuál es la línea recta hacia su destino.

El escarabajo cava un túnel en la arena para enterrar su bola de tesoro.

El viaje termina donde la arena se vuelve más blanda y fácil de excavar.

Con una rapidez asombrosa, el escarabajo empieza a quitar tierra para enterrar su preciada carga.

Bajo el suelo, su bola estará a salvo de otros animales y servirá de alimento para sus crías.

El escarabajo desaparece en la oscuridad, llevándose consigo su tesoro redondo.

¡CHIS!

Solo queda un rastro de arena removida bajo la última luz del día.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?