¡Hola, valientes exploradores!
Acerquen el oído y observen a este pequeño ingeniero de plumas amarillas.
Con su pico fuerte, sujeta una tira larga de pasto seco y rugoso.
El ave rodea la rama con la hierba y hace un nudo firme usando sus patas.
Un rastro de paja y un castillo que cuelga del cielo.
¡Hola, valientes exploradores!
Acerquen el oído y observen a este pequeño ingeniero de plumas amarillas.
Con su pico fuerte, sujeta una tira larga de pasto seco y rugoso.
El ave rodea la rama con la hierba y hace un nudo firme usando sus patas.
El aire se llena con los gritos rápidos de sus vecinos:
¡Chit-chit-chit!
Ahora el pájaro teje más tiras hasta formar un anillo que cuelga en el vacío.
Parece el asa de una canastita balanceándose con la brisa del río.
Trabaja sin descanso bajo el sol brillante de la sabana.
¡Miren qué forma tan extraña tiene ahora el nido!
Parece una pera gigante con un túnel largo que apunta hacia el suelo.
Una serpiente verde se desliza por el tronco, pero no puede bajar por ese tubo de paja tan fino.
El pájaro tejedor ha construido una fortaleza segura para proteger a su familia.
Al final del día, el árbol de acacia está cargado de tesoros dorados que huelen a heno tibio.
Decenas de nidos cuelgan de las puntas de las ramas como si fueran frutas mágicas.
El pequeño tejedor se posa en la entrada y sacude sus alas brillantes.
La ciudad de paja se columpia sobre el agua mientras el sol se oculta.
¿Qué aventura leemos ahora?
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