¡Shhh! No hagas ruido y mira hacia esa rama que cuelga sobre el agua.
Parece una hoja larga y brillante, pero fíjate bien en ese ojo dorado que no parpadea. Es un basilisco, el lagarto más asombroso de toda la selva centroamericana. El aire aquí huele a tierra mojada y a flores antiguas que aún no han abierto.
Está esperando, completamente inmóvil, mientras su cuerpo verde se confunde con el musgo del árbol. > Nota de explorador: Estos lagartos son maestros del disfraz, pero su verdadero truco ocurre cuando deciden moverse.