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Martillo y el Tambor de los…

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Portada de Martillo y el Tambor de los Pinos
5-6 años 2 min

Martillo y el Tambor de los Pinos

Un rastro de virutas y un casco protector invisible.

naturaleza aves bosque descubrimiento animales
Un pájaro carpintero apoyado en un tronco usando su cola como soporte.

¡Acércate con cuidado! Este es Martillo, y acaba de aterrizar en su oficina de madera.

Fíjate bien en sus patas: tiene dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás para agarrarse con fuerza.

Pero lo más increíble es su cola corta y dura que aprieta contra la corteza como si fuera la tercera pata de un taburete.

¡CLAC!

Gracias a ese apoyo, puede quedarse colgado totalmente vertical sin caerse ni un poquito.

El pájaro carpintero golpeando el tronco a gran velocidad con trozos de madera saltando.

¡Aquí empieza el estruendo! Martillo golpea el tronco veinte veces por segundo, más rápido de lo que tú puedes parpadear.

¿Cómo es que no le duele la cabeza?

Te contaré un secreto: su cráneo es como un casco de astronauta relleno de una esponja especial.

¡RAT-TAT-TAT!

El golpe es tan fuerte que el sonido viaja por dentro del árbol, despertando a los bichitos que se esconden bajo la piel de los pinos.

Primer plano del pico del pájaro carpintero perforando un agujero pequeño en la madera.

Martillo inclina la cabeza para escuchar el más mínimo movimiento de una larva asustada.

Cuando detecta el punto exacto, usa su pico como un cincel de acero para abrir una ventanita en el pino.

El olor a resina fresca inunda el aire mientras las virutas de madera vuelan como confeti.

¡TOC!

Él sabe que su almuerzo está justo ahí detrás, intentando escapar por los túneles oscuros del tronco.

El pájaro carpintero sacando su lengua larguísima para atrapar un insecto dentro de la madera.

Ahora observa su herramienta más fabulosa: ¡su lengua es el doble de larga que su pico!

Es tan inmensa que, cuando no la usa, se enrolla por dentro de su cabeza, rodeando su propio cerebro como un cinturón de seguridad.

La lanza por el agujerito y, gracias a su punta pegajosa con ganchitos, atrapa a la larva sin verla.

¡ZAS!

En un segundo, la lengua vuelve a su sitio y el hambre de Martillo desaparece.

El pájaro carpintero volando entre los pinos con sus alas blancas y negras extendidas.

Con el pico limpio y la barriga llena, Martillo lanza un grito agudo para saludar al sol.

Sacude sus alas con dibujos de tablero de ajedrez y se lanza al aire frío de la mañana.

Busca otro árbol, otro tambor y otra aventura en lo alto del bosque.

¡CHIP!

Martillo desaparece entre las ramas, dejando tras de sí solo el eco de sus golpes y un pequeño rastro de serrín en el suelo.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?