¡Hola, explorador! Mira con mucha atención este tronco rugoso.
¿Ves algo que se mueva?
Allí, pegado a la corteza, descansa un pequeño dragón de piel marrón y gris. Su cuerpo es tan delgado como una rama seca de la selva.
¡Invisible!
Ni siquiera los pájaros que pasan cerca pueden verlo porque sus escamas imitan las sombras del bosque a la perfección.