S

El Paracaídas de Escamas

1/6
Portada de El Paracaídas de Escamas
5-6 años 2 min

El Paracaídas de Escamas

Un rastro de sombras y un salto que se convierte en vuelo.

lagarto selva vuelo naturaleza
Un lagarto pequeño y delgado camuflado perfectamente en el tronco gris de un árbol.

¡Hola, explorador! Mira con mucha atención este tronco rugoso.

¿Ves algo que se mueva?

Allí, pegado a la corteza, descansa un pequeño dragón de piel marrón y gris. Su cuerpo es tan delgado como una rama seca de la selva.

¡Invisible!

Ni siquiera los pájaros que pasan cerca pueden verlo porque sus escamas imitan las sombras del bosque a la perfección.

Una serpiente verde bajando por una rama hacia el lagarto que está listo para correr.

Una serpiente verde se desliza en silencio por la rama de arriba.

El pequeño dragón detecta el movimiento y sus patas se tensan contra la madera. De pronto, corre veloz hacia el final de la rama.

¡Rápido!

No hay más hojas donde esconderse y el vacío está justo debajo de sus garras. El explorador observa cómo el lagarto se lanza al aire sin dudarlo.

El lagarto saltando por el aire con sus costillas abiertas como alas de color naranja brillante.

¡Mira sus costillas! En pleno salto, el dragón hace algo asombroso: despliega unos abanicos de piel de color naranja brillante.

No son alas de plumas, sino sus propios huesos que se abren como un paraguas. El aire golpea su pecho y el lagarto empieza a planear por encima de los helechos.

¡Zas!

Es como si un trozo de arcoíris cruzara la selva de un lado a otro.

El lagarto aterrizando en otro árbol y cerrando sus alas naranjas para ocultarse de nuevo.

El aterrizaje es preciso y suave sobre un árbol lejano. Sus garras afiladas se clavan en la nueva corteza con un chasquido casi inaudible.

El dragón cierra sus costillas y el color naranja desaparece bajo su piel oscura en un instante.

¡Shhh!

Vuelve a ser una simple rama, a salvo de la serpiente y oculto de nuevo entre las sombras del bosque. La pequeña aventura termina con un parpadeo de sus ojos brillantes mientras se queda totalmente quieto.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?